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Crónica concierto Tool + Mastodon (La Cubierta, Madrid – España 04/11/06)

Por Boa, 08-11-2006
Crónica concierto Tool + Mastodon (La Cubierta, Madrid – España 04/11/06)
Información extra:

Crónica: Jesús García Serrano (Boa).

Para comenzar, situémonos en los subterráneos de Madrid rondando las 8 de la tarde del 4 de noviembre, fecha en la que se inicia la gira europea de tras haberse cancelado el concierto de Barcelona del día anterior.

Con una entrada amarilla con un valor de 40 euros en el bolsillo, los fans de se van apoderando a cada parada de los vagones de metro y de cercanías, de modo que cuanto más próxima está la estación de Leganés mayor es la ola de tooleros que acaparan los transportes madrileños.

Sin duda sabemos que nos acercamos a uno de los acontecimientos de música alternativa más importante del año; lo avala la muchedumbre que colapsa las escaleras y salida del Metrosur y la masa de gente de todo tipo de tendencias que podemos ver rodeando la Cubierta al salir al espacio exterior.

Tras una larga cola y un control de registro medianamente exhaustivo (digo medianamente porque no consiguen quitarme la cámara fotográfica del bolsillo) entramos en la plaza de toros de Leganés.

Aunque el aforo esté teóricamente separado entre grada y pista según las entradas, los ocupantes pueden optar al sitio que les de la gana. Antes de buscar un lugar donde situarnos, encontramos la posible opción de tomarnos una muy cara cerveza (o una tampoco barata botella de agua como la que nos hicieron tirar a la entrada) a la espera de los teloneros de la noche.

, hizo su potente aparición mientras parte del público tomaba aún asiento o buscaba un buen hueco para visualizar el escenario sobre la arena de la plaza. Como era de esperar, el famoso (por su pésima acústica) sonido de la Cubierta hizo de las suyas logrando que los mastodónticos teloneros sonaran a triste ruido y a una rebujina de graves que rebotaba por la cúpula del recinto para llegar a nuestros oídos. Así que por culpa de ello, el virtuosismo y la calidad de la banda en aquel lugar obtuvo un efecto totalmente contrario al deleite; aquello no fue mas que una bola de desorden estallando en el ambiente que consiguió que el esfuerzo que los músicos hicieron durante alrededor de los escasos 45 minutos de concierto no sirviera para nada.

En definitiva, la actuación de fue un claro ejemplo de cómo un grupo que lo hace lo mejor que puede "suena a mierda" por culpa del recinto, reduciendo a cero el éxito de promoción que pretenderían obtener en España embarcándose como teloneros de .

Y por fin ellos, casi con severa puntualidad y con un montaje excelente, los técnicos de James Maynard Keenan y los suyos dejan todo listo para que salgan a escena.

En un principio con la misma iluminación básica que sus teloneros y con las cuatro pantallas que permanecen a sus espaldas apagadas, los componentes de aparecen uno a uno situándose en sus puestos y asombrándonos tan solo con su presencia, para en tan solo unos segundos romper nuestros cuellos con la clásica "Stinkfist".

Lo que más llama la atención a priori es el enorme set de batería y el manejo de toda esa mole de percusión con la que Danny Carey (arropado bajo una enorme camiseta de tirantes de los Lakers) es mundialmente conocido. La serenidad, soltura y naturalidad con la que Adam Jones toca su guitarra, que por otro lado le hace permanecer en un estado estático que parece irradiar pasividad. La irrompible y agresiva muñeca de Justin coloreando frenéticas líneas de bajo. Y cómo no, la vestimenta del vocalista...

Nuestro amigo James Maynard ha decidido continuar con la estética de "Taxi Driver", haciendo homenaje a Robert de Niro, pero esta vez se ha cubierto el rostro con una oscura máscara de gas. Todo un complejo artilugio que dispone de un micrófono incrustado, lo que le da una mayor soltura para moverse por el escenario sin necesidad de agarrarlo.

Los ojos del frontman permanecen a entrever tras una especie de plástico anaranjado incrustado en la aparatosa mascara, que además posee unos respiraderos a un lado que le protegen del polvo e incluso un pequeño orificio a la altura de la barbilla por el que introducir una cañita y poder beber sin necesidad de mostrarnos la cara.

Con respecto al sonido no hay demasiado que decir, partiendo que se trata de la Cubierta y de que por lo tanto no cabe demasiado que esperar; el concierto no sonó tan lamentablemente mal como el de , pero tampoco fue ninguna maravilla ni muchísimo menos.

Lo cierto es que al poco tiempo de estar escuchando a Maynard y compañía cualquiera se olvida del sonido y se deja absorber por la magia, siendo además en cuanto a efectos visuales, un montaje para quitarse el sombrero, un paradisíaco pasaje de sensaciones con el que la estética se fue complementando de manera progresiva a lo largo de toda la actuación.

Todo empezó a partir del momento en el que se encendió la primera pantalla, la cual iluminaba la figura de Keenan mientras demostraba sus peculiares habilidades de baile a la vez que abría con su voz la impecable "The Pot". Poco después, a lo largo de "Forty Six & Two", entró en funcionamiento la que permanecía tras Danny, y para "Jambi" ya estaban las cuatro activadas, envolviéndonos en psicodélicas imágenes de extrañas simbologías, ataques incesantes de luces y formas mezclados entre extrañas posturas humanas (y no tan humanas).

Para mediados del concierto, concretamente en "Rosseta Stoned", las torres de luces sostenidas en el aire comenzaron a ascender y los focos a girar, dibujando abstracciones en las paredes de la plaza sobre la grada. Cuando la maquinaria elevó por completo las inmensas placas de focos circulares, dejó hueco tras de sí para que se corriese el telón, dejando al descubierto un impactante y colorido mural correspondiente a la última lámina del libreto del "10000 Days" (foto arriba), haciendo gritar a la enloquecida mole de fans casi por encima de la música.

Cuando llegó la hora de descansar y simular una retirada, los cuatro miembros de "la herramienta" se sentaron en el escenario mientras se tomaban algo de beber, admirando a su público de frente en vez de ausentarse en el backstage. Pasaron unos minutos en aquella extraña situación hasta que Justin encendió un mechero, siendo seguido por los miles de asistentes allí congregados, lo que produjo al instante una pequeña velada tradicional decorada con el ardiente gas de miles de mecheros.

Otros puntos a destacar de la actuación fueron las largas melodías atmosféricas con las que creaban interludios para enlazar algunas canciones, combinando efectos y teclados. El magistral solo de batería que Danny Carey llevó a cabo precediendo a "Sober", y el toque de gong en "Lateralus" (consistente en introducirse una baqueta bajo el brazo mientras el resto de extremidades prosigue ejecutando el orden normal de la canción, agarrar un mazo y golpear el descomunal "plato" que tiene a su espalda, todo ello con suma precisión y sin perder el ritmo) o el juego de sonidos que hizo Justin con un botellín de cerveza, golpeando y rasgando sus cuatro cuerdas de rodillas con un estilo y una personalidad innatos.

Y lo más impresionante de todo; el estallido de láser verdes que irrumpió en el escenario en el estribillo de "Aenema", que mas tarde se elevó por encima del público para formar una cortina de telarañas que cruzaba todo el recinto, todo un regalo para nuestros ojos que quedó reflejado en la retina de los espectadores como algo sin igual (aunque este recurso fue originalmente utilizado por con bastante anterioridad).

Cierto es que en esta ocasión todo estuvo mucho mas iluminado que en las giras anteriores, (en las que nos tenía acostumbrados a tocar con un enfoque bastante oscuro) la única desventaja fué que no pudimos ver en ningún momento de cuello para arriba al soberbio J M Keenan, protegido con su enmascaramiento del aire y de las miradas.

Para finalizar se despidieron saludándose afectivamente entre ellos, primero con un extraño amago de choque en el que Carey y Maynard se rozaron los dedos jugueteando de forma amigable y luego con un abrazo de los cuatro; precediendo el lanzamiento de parches de batería, baquetas y alguna que otra botella de agua. Maynard fue el primero en desaparecer, los demás se quedaron algo más de tiempo a la vista entre los elogios de su público.

El resultado en general fue el de un directo contundente, cargado de personalidad y de estímulos perceptivos de la mano de unos brillantes músicos que además son unos excelentes compositores a opinión de los más exigentes.

Solo me queda echarle en cara al grupo el hecho de ser tan repetitivo, presentándose de nuevo en el país con un setlist prácticamente idéntico al de la gira de antes de verano y además algo corto... quejarme de un recinto en el que no se debería permitir que se hicieran conciertos debido al mal sonido que proyecta su estructura y por último, un apunte mucho más positivo; saludar al resto de asistentes que como yo vivieron una experiencia sorprendente e hicieron del ambiente algo exquisito.

Este es el setlist completo y en orden que desarrolló a lo largo de la hora y 45 minutos aproximadamente que permanecieron sobre el escenario de la Cubierta de Leganés:

  1. Stinkfist
  2. The Pot
  3. Forty Six & 2
  4. Jambi
  5. Schism
  6. Lost Keys / Rosseta Stoned
  7. (Solo Percusión)
  8. Sober
  9. Lateralus
  10. Vicarious
  11. Aenema

Con todo esto, desear que en la siguiente visita a España ("the next summer", según dijo Maynard poco antes de finalizar el concierto) haya una mayor calidad de sonido, un setlist más amplio y variado y que lo siga haciendo al menos igual de bien que hasta ahora, permaneciendo respaldados por una tan amplia y numerosa gama de seguidores.

Nos vemos en el próximo.