
¿Qué se puede esperar del retorno de dos grandes del metal?...pues algo grande, y en cierto modo se puede decir que así es. Si tengo que definir este disco con una frase sería "metal de toda la vida" (entendiendo metal de toda la vida al de los 90, perdón por mi "juventud musical" pero no me refiero a Iron Maiden ni a Black Sabbath), un disco que me recuerda a los buenos momentos de Sepultura, Machine Head o Fear Factory por poner algún ejemplo. Y es que hay un toque de esos tres grupos que me viene a la cabeza cuando escucho la conspiración cavalérica.
Pero vayamos por partes, ¿por qué lo considero una buena obra? pues principalmente porque el disco es directo, no se anda por las ramas y no te intenta engañar, "esto" es metal. Las guitarras no pretenden contarte nada nuevo que no sean unos riffs pesados que van cambiando el ritmo a lo largo de la canción y del disco para no caer en el aburrimiento (cosa que pasa mucho últimamente, es como si las guitarras de otros grupos ya fueran una pista que usan todos).
La batería...oooooh la batería, Igor vuelve por sus fueros y sinceramente me parece el componente perfecto para completar Soulfly, porque no olvidemos que esto es una "reunión familiar", un proyecto que tiene más tintes de "ey brother vamos a probar que tal seguimos de compenetrados" que de formar un grupo sólido y con futuro...¿acaso esto es una toma de contacto para insertar a Igor en Soulfly? a las pruebas me remito: Max Cavalera (Soulfly) y Marc Rizzo (Soulfly) juntos en un mismo grupo con tintes a lo que siempre ha hecho Max...y recordando lo inestable de la formación del "alma voladora" no me extrañaría ver un futuro disco de Soulfly con Igor a la batería.
¿Qué hay de nuevo viejo? Pues refrescar y resucitar un género (el metal de los 90) al que ya pertenecieron los hermanos Cavalera en Sepultura y que vieron nacer con "Roots", es cierto que uno no escucha mucho sonido tribal brasileño en Inflikted pero hay tanto en cómo suena esa guitarra y esa batería que me retrotrae a 1996 con la salida de "Roots". Pero también hay un buen trabajo de Rizzo a la guitarra (cuidado con este dúo guitarrero Max-Marc que puede ser antológico) así como de Max que hace relucir su mejor (y característica) voz que en algunos momentos me recuerdan al "The Blackening", el tema "Dark Ark" se desarrolla con una voz que me recuerda (y mucho) a Robert Flynn (Machine Head) y más aún a Bruce Fitzhugh (Living Sacrifice).